Estuve pensando mucho estos días. Después de varios días de filosofía interna (o pensamientos pelotudos) hice un análisis de mi primer semestre y de este. En el primer semestre estaba sola, osea cero hombres, cero nada. Mis notas eran geniales y mis ganas de estudiar iban en subida. Estaba al día con las cosas que tenía que hacer, iba siempre a clases, salía sólo cuando podía. En cambio, este semestre descubrí que cuando tenes a alguien en quien pensar (no necesariamente enamoramiento, me refiero a alguien a quien ver de vez en cuando) todo cambia: mis notas se fueron al carajo, falto aunque sea una vez por semana a clase, se me junta estudio de semanas y salgo todos los fines de semana, pueda o no, me pongo bien en pedo y espero EL MENSAJE de las cuatro y media/cinco de la mañana.
Problema: Los hombres me vuelven pelotuda y pajera
Solución: Dejar de darles pelota hasta terminar mis cosas de la facultad, siempre tuve como primordial mi estudio/educación por sobre todas las cosas.
Problema 2: No quiero aplicar la solución porque estoy bastante cómoda en la situación en la que estoy, por ende, esta ecuación no tiene solución, es un ABSURDO.
La puta madre, se supone que los librianos encontramos siempre el equilibrio en las cosas. Definitivamente a mi me vino fallada la balanza.